Temperaturas elevadas frenan la recuperación del mango peruano
Altas temperaturas en Perú impiden la recuperación esperada de la producción de mangos, con volúmenes reducidos por segundo año consecutivo y un impacto notable en el suministro global.

La industria peruana del mango se enfrenta a un desafío considerable, ya que las elevadas temperaturas están impidiendo la esperada recuperación de la producción. Este escenario, que se prolonga por segundo año consecutivo, anticipa volúmenes significativamente menores para la próxima campaña 2024/25, lo que podría tener repercusiones en el mercado mundial.
Tradicionalmente, Perú es un actor crucial en el suministro de mango, especialmente de la variedad Kent, a mercados clave como Europa, Estados Unidos y Canadá. Sin embargo, las condiciones climáticas adversas, atribuidas en parte al fenómeno de El Niño y al cambio climático, han afectado la floración y el desarrollo de los frutos. En la campaña 2023/24, la producción ya se vio drásticamente reducida, marcando un mínimo histórico que impactó la disponibilidad global.
La Asociación Peruana de Productores y Exportadores de Mango (APEM) había proyectado inicialmente una campaña 2024/25 con volúmenes superiores a los del ciclo anterior, aunque aún por debajo de la media histórica. No obstante, las persistentes altas temperaturas han llevado a revisar estas expectativas a la baja. Las zonas productoras del norte del país, como Piura y Lambayeque, son las más afectadas, donde se concentra gran parte de la superficie cultivada.
Este contexto plantea interrogantes sobre la estabilidad del suministro y los precios en los mercados importadores. Una menor oferta peruana podría abrir oportunidades para otros países productores o, por el contrario, generar escasez y un aumento en los costos para el consumidor final. La situación subraya la creciente vulnerabilidad de la agricultura a los eventos climáticos extremos y la necesidad de desarrollar estrategias de adaptación más robustas.
Los productores peruanos están explorando diversas opciones para mitigar los efectos del clima, incluyendo la mejora en la gestión del riego, el uso de variedades más resilientes y la aplicación de tecnologías que ayuden a proteger los cultivos del estrés térmico. Sin embargo, la magnitud del problema requiere soluciones a largo plazo y una coordinación entre el sector público y privado para asegurar la sostenibilidad de esta importante industria frutícola.
