Kakuzi invierte en arándanos en Kenia tras caída de beneficios
La empresa agrícola Kakuzi, ante una baja en sus utilidades, amplía significativamente su cultivo de arándanos en Kenia con un invernadero de 30 acres, tras un piloto exitoso.

La empresa agrícola Kakuzi, con sede en Kenia, está diversificando su cartera de productos mediante una inversión estratégica en el cultivo de arándanos. Esta decisión surge tras una notable disminución en sus resultados financieros del último semestre, lo que ha impulsado a la compañía a buscar nuevas avenidas de crecimiento y rentabilidad en el sector hortofrutícola.
La empresa ha iniciado la construcción de un invernadero de 30 acres dedicado a la producción de arándanos. Este ambicioso proyecto se fundamenta en los resultados positivos obtenidos de un programa piloto previo, que demostró la viabilidad y el potencial comercial de este fruto en la región. La expansión masiva sugiere una fuerte confianza en la demanda futura y la capacidad de producción local.
Tradicionalmente conocida por otros cultivos, Kakuzi está pivotando hacia productos de alto valor como los arándanos, que han ganado popularidad en los mercados internacionales debido a sus beneficios para la salud y su versatilidad. Esta estrategia de diversificación es crucial para mitigar riesgos asociados a la volatilidad de precios de cultivos más establecidos y para aprovechar las tendencias emergentes en el consumo global.
La apuesta por los arándanos no solo busca mejorar los márgenes de beneficio de Kakuzi, sino que también posiciona a Kenia como un actor emergente en el suministro de frutas del bosque. La implementación de tecnología de invernadero permite un control más preciso de las condiciones de crecimiento, lo que puede traducirse en cosechas de mayor calidad y rendimientos más estables, aspectos fundamentales para competir en mercados exigentes.
Este movimiento estratégico de Kakuzi podría servir de modelo para otras empresas agrícolas en África que buscan adaptarse a un entorno de mercado cambiante. La inversión en cultivos de nicho y de alto valor añadido, combinada con prácticas agrícolas avanzadas, es una vía prometedora para impulsar el desarrollo económico y la resiliencia en el sector agrícola del continente.
