Impacto de El Niño reduce oferta peruana de arándanos en Europa
Proarándanos ha disminuido sus estimaciones de exportación de arándanos para esta temporada debido a El Niño, lo que afectará el suministro y generará desafíos para el mercado europeo.

La industria peruana del arándano se enfrenta a un escenario complejo. La Asociación de Productores de Arándanos del Perú (Proarándanos) ha revisado a la baja sus expectativas de volumen de exportación para la campaña 2023/24, estimando ahora un total de 200.000 toneladas. Esta cifra representa una reducción notable frente a las 270.000 toneladas inicialmente proyectadas y las 285.000 toneladas exportadas en la campaña anterior.
La principal causa de esta drástica disminución es el fenómeno climático de El Niño. Las altas temperaturas en las principales regiones productoras peruanas están afectando negativamente la floración y el desarrollo de los frutos. Este clima inusual ha provocado que las plantas de arándano en variedades tradicionales no logren la acumulación de horas frío necesarias para una fructificación óptima, resultando en calibres más pequeños y rendimientos por hectárea reducidos.
El impacto de El Niño no solo se manifiesta en la cantidad, sino también en la calidad y el ritmo de producción. Se observa un adelanto en la maduración de algunas variedades y una irregularidad en el suministro, lo que complica la planificación logística y comercial. Las cosechas tempranas, que tradicionalmente abastecen los mercados europeos en los meses de mayor demanda, están siendo las más afectadas.
Esta situación genera una gran incertidumbre en los mercados internacionales, especialmente en Europa. Perú es un proveedor clave de arándanos frescos durante la ventana de contatemporada del hemisferio norte, y una reducción tan significativa en su oferta tendrá repercusiones directas en la disponibilidad y los precios para los consumidores europeos. Los importadores y minoristas del continente ya están evaluando las implicaciones de esta menor oferta, buscando posibles alternativas o ajustando sus estrategias de compra.
La industria peruana está explorando diversas estrategias para mitigar los efectos. Esto incluye la evaluación de variedades más resistentes a altas temperaturas y la implementación de técnicas de manejo agrícola adaptadas al cambio climático. Sin embargo, los resultados de estas medidas suelen verse a mediano y largo plazo, por lo que el desafío inmediato para la presente campaña ya está en marcha. La resiliencia y capacidad de adaptación del sector serán cruciales para navegar esta coyuntura adversa.
